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Kurten bajó del camión y admiró la proeza que acababan de hacer los tres camiones que trasladaban cada uno la máquina y los vagones del tren.
Se acercó una grúa de pala, muy robusta con un motor potente y ensordecedor. Con cuidado levantó e introdujo las palas en los correspondientes rieles de la base que sirvió de anclaje a la máquina. La grúa levantó con esfuerzo y cuidado y yendo marcha atrás cruzó la vía y se detuvo para colocar la locomotora de modo que consiga deslizarse a los rieles en una última etapa. Cometido que cumplió con creces una grúa de gancho.
Repitieron esto con los dos vagones terminando a las horas del mediodía. Los obreros invitaron a comer, un asado con papas fritas, a Kurten.
Él almorzó con mucho apetito y lo único que repitió es un chorizo parrillero. La carne fue corte americano y bifes de cuadril.
"El tren, va a partir mañana por la tarde, ¿verdad?" preguntó Kurten a los vajilleros.
"Así es" le respondieron. "Acá en En el Paso, se viaja con el estómago llenito luego de almorzar" agregaron los vajilleros.
A la tarde, ya en una cabaña, Kurten se dio una ducha de agua fría y luego merendó galletitotes de miel. Mientras miró la televisión recordando su niñez, sintonizando la película de Heidi. La cena quedaron con los obreros, en compartir unos Snaks y pizas especiales con jamón crudo y queso.
A la hora de dormir, hojeó un poco Asesinato en el Orient Express, y se durmió con la esperanza de que no le pasara lo mismo, en un estado casi paranoico.
Daniel Bonfi
Bendiciones bendíceme, bendícenos. Amén.
En el nombre del Padre. Amén.